2.5.11

Estos últimos días sola conmigo misma me hicieron darme cuenta de los verdaderos efectos del tiempo, lo que puede borrar y lo que no. Todas esas cosas vividas, que en su momento eran un engrudo de sentimientos y pensamientos, se erosionan como una roca y solo queda la piedra más preciosa, todo lo demás es arena que se va con el viento. A lo que voy es que esa piedra son los buenos recuerdos, los momentos en lo que me sentí realmente bien. Y la arena es todo lo malo, lo que me hizo alejarme, lo que transformo a ese engrudo en un recuerdo y nada más. Ya pasaron ocho meses, y sigo acordandome como si hubiera sido ayer de ese tiempo en el que me sentía feliz. En el que, creo, que había encontrado la conexión más pura con el alma de alguien. Ese tiempo en el que no me importaban los errores, que todos los defectos lo volvían perfecto y todas sus virtudes no hacían más que, encantarme cada día más. Si, creo que estaba enamorada.