Estos últimos días sola conmigo misma me hicieron darme cuenta de los
verdaderos efectos del tiempo, lo que puede borrar y lo que no. Todas
esas cosas vividas, que en su momento eran un engrudo de sentimientos y
pensamientos, se erosionan como una roca y solo queda la piedra más
preciosa, todo lo demás es arena que se va con el viento. A lo que voy
es que esa piedra son los buenos recuerdos, los momentos en lo que me
sentí realmente bien. Y la arena es todo lo malo, lo que me hizo
alejarme, lo que transformo a ese engrudo en un recuerdo y nada más. Ya
pasaron ocho meses, y sigo acordandome como si hubiera sido ayer de ese
tiempo en el que me sentía feliz. En el que, creo, que había encontrado
la conexión más pura con el alma de alguien. Ese tiempo en el que no me
importaban los errores, que todos los defectos lo volvían perfecto y
todas sus virtudes no hacían más que, encantarme cada día más. Si, creo
que estaba enamorada.