Y va liviano, mi corazón gitano, que solo entiende de latir a contramano.
No intentes amarrarme, ni dominarme, yo soy quien elige como equivocarme.
Sigo siendo aprendiz, en cada beso y en cada cicatriz.
Algo pude entender, de tanto tropezar ya se como caer. No pretendo parar
¿Dime quién camina cuando se puede volar?